YourSite - Slogan Here!

Meet The Martis

Para cuando los otros tres llegaron al local de ensayo, Pablo ya estaba allí. Sentado en el suelo, arañando el bajo con gesto distraído, el olor del hachís en el ambiente.
–¿Has conseguido las pistas? –preguntó.
Jorge el teclista sacó un disco duro de la mochila y suspiró.
–Aquí están. Martín no quiere volver a verte por el estudio. Ni a Juan tampoco.
–Bueno, en eso estamos de acuerdo -respondió Juan el guitarrista.
–¿Las has revisado? –dijo Pablo.
Ricardo, el batería, como ajeno a la conversación, se apoyó en la puerta. Encendió un cigarrillo.
–Las voces están saturadas. Lo suficiente para que suenen como salidas de una radio.
Pablo arqueó las cejas.

2012-10-17 - Meet The Martis


–Es su venganza –dijo Juan– por amenazarle judicialmente. Era de esperar.
–No es culpa mía que no supiera mezclar el disco –dijo Pablo–
–Lo puedo medio arreglar, pero no esperéis maravillas –dijo Jorge–. Esta noche empezaré a mezclarlo.
–No estoy seguro de que tengas equipo para eso –replicó Pablo.
–Ni yo –dijo Jorge–. Pero no tenemos dinero para remezclarlo en otro sitio. Es eso o nada.
–Y hablando de no tener –dijo Juan–. ¿Y la batería, Rick? ¿Por qué no está en el local?
Ricardo expulsó el humo:
–La he alquilado. A un estudio de grabación. Estoy otra vez en el paro, necesito el dinero.
–¿Y qué estudio es ese, Ricardo?
–Están montándolo ahora, es de mi colega metalero.
–Dame su número.
–No creo que te lo coja a estas horas, Pablo.
–Tú dámelo.
Ricardo tragó saliva.
–¿Me estás llamando mentiroso, Pablo?
–¿Estás en otro grupo, verdad? Te han exigido la batería.
–No es verdad. La he alquilado. Podemos ensayar con la batería eléctrica.
–Claro, aquí a jeringarnos con la eléctrica. Y ¿por dónde la vas a sonorizar? Porque por mi equipo ya suenan demasiadas cosas.
–Estáis a punto de quedaros sin batería.
–No sería la primera vez que me han dicho eso –terció Juan.
Ricardo pisó el cigarrillo y salió del local mirando al suelo.
–Bueno, ahí van casi diez años. No ha estado mal –dijo Juan.
–Batería electrónica… Prefiero un secuenciador –musitó Pablo.
–Y en cuanto al otro tema –dijo Juan–. Pablo, podrías mandarle a Martín otro de esos emails escalofriantes tuyos. Que arregle las voces.
–Yo no pienso volver al estudio –dijo Jorge–. Bastante mal trago he pasado hoy.
Venga, si le habrás dado la razón y todo –dijo Juan.
–Es igual –dijo Jorge. De todas formas, yo también lo dejo.
–¿Qué? –dijo Pablo.
–Me han ofrecido entrar en una banda de versiones de bandas sonoras.
–¿¡Bandas sonoras!?
–Esto es muy difícil. Todo son problemas, los bares nos rechazan por empecinaros en tocar temas propios. Que, por cierto, cada vez son más lentos, tristes y suenan todos iguales. No me dejáis componer, mientras que Juan ni se aprende los temas que compone. El disco ha costado una pasta y es un desastre. Quiero algo más relajado. Líos ya tengo los que necesito en el trabajo. Mezclaré el disco. Y eso será todo.
–Al menos es sincero –dijo Juan.
Pablo no dijo nada. Jorge recogió sus cosas y se marchó en silencio.
…………
–Tú también te vas, ¿no? –dijo Pablo.
–Necesito experimentar, macho.
–Esa novia tuya te está sorbiendo el coco.
–Supongo que es más fácil pensar eso que respetar mi decisión.
…………
–En su momento parecía un buen nombre… Martis; La mantis marchosa.
–Sigue siéndolo. Sabes, anoche tuve un sueño extraño –Juan reclinó su espalda en el amplificador–; éramos ingleses, de Liverpool y nos hacíamos la leche de famosos.
–Ya. Pues anoche yo soñé que visitábamos a Elvis. Estaba sentado frente a la tele tocando el bajo. Nos ignoraba miserablemente. …
–¿Sigues de baja?
–…
–Todo se andará. Te dejo. No me gusta irme tarde. Hay un chiflado rondando por el barrio que me mira fijamente. Me da grima.
Al salir, Pablo se paró a mirar las estrellas. Intentó recordar algún grupo de Liverpool, pero sólo le ocurrió China Crisis. Dejó caer el estuche del bajo dentro de un contenedor. A lo lejos, se oyó un ruido sordo, como una explosión atravesando el silencio de la noche de Huelin.

Leave a Comment