YourSite - Slogan Here!

Todos Los Juguetes Rotos

Si me quieres entrevistar me vas a tener que invitar a un pelotazo, compadre. En la barra del Bar de
Paco, nos sentamos y te cuento lo que tú quieras.

2012-09-26 - Todos Los Juguetes Rotos


Cuando me tocó cambiar la voz, como a to los niños, a mí se me quedó igual. La gente decía que
era porque yo no tenía pito. Que yo era un castrati desos. Bueno, eso a mis espaldas, porque en la
cara no ha tenío nunca nadie los coj.. de decírmelo.

Siempre me ha gustado cantar. Siendo chico, me arranqué y ya no paré. Me salía el famoso
gorgorito. La gente se arremolinaba en el rellano de mi escalera para escucharme cantar con
reverberación. Las abuelas lloraban emocionadas con el gorgorito.

Y canté en las peñas, en las casetas, hasta en el Tívoli. Luego alguien me sugirió que me presentara
a un concurso de esos de la tele; lo ganaba seguro, me decían.

Me apunté a uno que se llamaba “los juegos del cante” y me cogieron. Estaba yo tó nerviozo en el
primer programa, pero lo que vi me dejó tieso. Yo no me había enterao bien de cómo iba aquello,
pensaba que era lo típico… Resultó que el jurado estaba de espaldas. Me resultó mu raro, pero
bueno; me eché un cante y solté el gorgorito. Unas bocinas empezaron a sonar. “Illo, esto es la
guerra”, pensaba yo. Pero no. Sucedía que los cuatro jurados me habían elegido.

Al darse la vuelta, flipé; los cuatro jurados eran cantantes famosos. Y tenían que convencerme para
que me fuera con uno. “Vente conmigo”. Me sentí como si yo fuera un perrillo y todos quisieran ser
mi dueño. Les faltó silbarme.

Elegí a Ricitos de Oro porque siempre me ha gustado. Se emocionó tanto que se subió al escenario
dando un salto de karateka desos suyos.

Se ha hablado mucho de lo que pasó a continuación. Me gustaría dar mi versión y dejarlo claro
de una vez por todas. Ocurrió que Ricitos calculó mal el salto y cayó sobre mí. Me provocó un
esguince de tobillo. Y claro, yo me reboté y le solté un bombazo “PERO TUSTÁS SHALAO O
QUÉ TE PAZA”. En mi barrio, es una reacción de lo más normal. Pero es que a veces no mido mi
fuerza. La cabeza rebotó contra el suelo como si los rizos fueran muelles.

La Heredera me aceptó en su equipo. Ricitos de oro ya no me quería en el suyo. Buscó que me
expulsaran. Visto ahora, ojalá lo hubieran hecho.

Siempre he estado gordo. Sé que mi voz angelical choca con mi aspecto, pero qué le hago. Los del
programa se empeñaron en hacerme adelgazar. Me ponían una manzana pal desayuno y yerba pa
almorzar. La audiencia quería verme haciendo régimen, no cantando. Me dijeron que el objetivo era
recuperar mi peso ideal. “Mi peso ideal es estar gordo”, respondí. En las galas, me reprochaban que
no alcanzara los tonos altos. “Si es que estoy esmayao”.

Por eso, cuando terminó el concurso y me declararon vencedor, se me quedó esa cara de gilipuertas
que se ve en el vídeo. Para mí el premio era poder irme a mi casa.

Grabé el disco y me fui de gira. 120 conciertos en tres meses. Más conciertos que fechas, colega.
No duré ni veinte días. Me empezó a molestar la garganta y luego me quedé afónico. Faringitis
crónica. El especialista me dijo que eso me pasaba por no saber cantar. Mucho régimen, y ni una
clase de canto…

La gira se canceló. El poco dinero que saqué se lo llevó el tipo que grabó el disco, que me demandó
por derechos de autor. Decía que él era “productor fonográfico” de la obra. Cuando escuché eso
supe que el juicio lo perdía.

Cuando recuperé el gorgorito, todo el mundo se había olvidado de mí, como un juguete roto.
A veces hago galas por discotecas de pueblo, pero a la gente le gustan más mis chistes que mis
canciones. Antes iba por Canal Sur, aunque ya no; creo que sólo me quieren para reírse de mí.

He vuelto a cantar en el rellano de mi escalera. Y para la semana que viene tengo otro rellano
esperando. Con el tiempo, todos los juguetes rotos pueden arreglarse. Y ya sólo me preocupan las
corrientes en los rellanos. Con eso sí que hay que tener mucho cuidao, compadre.

Leave a Comment